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Por el diálogo con el EPR

 

¿Por el diálogo con el EPR? Si hasta ahora de parte de este grupo guerrillero no ha surgido ninguna propuesta para terminar su situación de conflictualidad (¿o ilegalidad?), ha de ser porque no se les ha insistido lo suficiente por parte de las autoridades federales, así como por la falta de organizaciones de la sociedad civil que clamen que el diálogo es el único camino para resolver el conflicto. A diferencia, en el caso del EZLN el ofrecimiento de una solución mediante el diálogo para resolver ese conflicto fue una propuesta del Gobierno Federal (del ex-presidente Salinas). Más aún, el alto al fuego y el repliegue de tropas fue una decisión unilateral del Ejecutivo.

Cierto que los del paliacate en el rostro no cuentan con un líder carismático. Que tampoco han hecho de Internet su cibertrinchera (pero que sí han publicado en este medio sus comunicados). Cierto también que no presentan dramatúrgicamente a indígenas como comandantes del movimiento insurgente. Quizá esas omisiones le ha valido al EPR el deslindamiento de la izquierda. Son los olvidados de la intelectualidad, los huérfanos de las ONG´s y el patito feo de los movimientos armados. Es una lástima, porque el EPR sí le ha echado ganas; ha hecho conferencias de prensa, manifiestos y comunicados —que son tan buenos o mejores que los del EZLN y también tienen citas de poetas—, pero nada de esto ha valido la simpatía de los sesudos progres. Se trata de la ruptura definitiva entre la izquierda burguesa —de aparador y espejo— y la izquierda del activismo revolucionario y todo lo que se le parezca, incluyendo, por supuesto, a "la ultra" del CGH.

Pero, ¿por qué acusar a la izquierda burguesa de este comportamiento, si sólo actúa conforme a su naturaleza? Jamás se comparará tomarse una foto con un eperrista que habla con regularidad la lengua cervantina y corresponde a un fenotipo mestizo, al caché que da posar junto a la Comandanta "Ramona" y sus simpáticos coequiperos de la guerrilla panbolera que sólo dispara en el sentido perrobermudezco del término.

Seamos realistas. ¿Qué se vale y qué no se vale para ser intelectualmente correcto? Se vale ir a la selva a llorar por los "rezagos históricos" y la "represión militar" (aunque luego haya que regresar a la ciudad a grabar alguna telenovela), pero no se vale simpatizar con encapuchados que no hablan alguna lengua —valga el término— indígena y que, a la vez, paradójicamente, sean tan nacos como para no saber fumar en pipa y expresarse con términos propios de nuestra hispana madre patria, como el "vale", aderezado con algunos fusiles poéticos. Nacos, pero no indígenas. He allí su desgracia. Por eso, para ellos no hay actrices ni obispos que digan bonitos discursos. Tampoco hay periódicos que se dediquen a difundir cualquier ocurrencia.

Es una lástima que los eperristas no posean la pureza étnica de los indígenas ni la claridad de los ojos y la retórica de Sebastián Guillén. Es una lástima. Pero gracias al EPR descubrimos el moralismo de los que se ostentan como defensores de los derechos humanos; no hay organización de la sociedad civil nacional o internacional que se haya preocupado en se respeten los derechos humanos de estos combatientes, que los tienen, por muy criminales y nacos que sean. Mucho menos habrá quien se atreva a sugerir alguna Ley de Amnistía para los arrepentidos. Es una lástima, seguirán matándolos en caliente.

Luchar por el socialismo. Aquí sí, socialismo o muerte. Luchar hasta la victoria o morir en el intento. Más les hubiese valido echar por delante el discurso de la defensa de los pobres, el de las reivindicaciones sociales y la búsqueda del diálogo. Más les hubiese valido fotografiarse con indígenas (puros) y difundir las imágenes por todo el mundo por medio de Internet. Más les hubiera valido construirse un estatus de luchadores sociales que impidiera que fueran descalificados como una vulgar organización criminal de secuestradores y gavilleros, o, en el menos peor de los casos, como "una pantomima".

Dicen que en el pedir, está el dar. Hubieran pedido un plebiscito para consultar a los guerrerenses si querían que esa entidad adoptase un régimen socialista (democrático, mejor dicho). Hubieran difundido un pliego petitorio y cosas así.

Pero, más allá de lo que no han hecho, ¿por qué suponer que persiguen intereses obscuros y no la redención del proletariado mexicano? A fin de cuentas, ¿quién se va a la sierra a enfrentarse con fuerzas militares (enfrentarse de verdad), a llevar una disciplina de encuartelamiento y campiña, y sin contar con el respaldo o complicidad de la izquierda burguesa? ¿Por qué escoger este estilo de vida cuando en las ciudades se puede delinquir con tanta impunidad, y en Coyoacán se puede pasear y tomar café muy a gusto?

Concedámosle la duda al EPR. Tal vez son los últimos soñadores de nuestra tercermunista izquierda. Tal vez son los últimos ortodoxos que no han sido contaminados por los senderos facilones y burgueses de la tercera vía ni por la retórica postmoderna y su pensamiento débil. Tal vez.


*NOTA. El EPR no cuenta con dominio propio en Internet, durante sus primeros años tenía un sitio en el servidor italiano Pengo, en el que publicaban todos sus manifiestos, comunicados, artículos, ensayos, poesías, canciones y testimonios, incluyendo su órgano oficial, El Insurgente.

FOTOGRAFÍAS ORIGINALES DEL DIARIO LA JORNADA.