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Los relatos de la reforma del Estado mexicano

 

Dos versiones de la Reforma del Estado

 

 

En la reforma del Estado, como en el relato histórico, hay dos versiones:

- una visión del poder

- una visión de los dominados

 

Según la primera, la reforma del Estado es proyecto y obra de la clase gobernante. Podemos de allí entrever que se trata de un reacomodo para conservar el poder. Hay que cambiar para seguir igual. Esto implica hacer ciertas concesiones: coptar, negociar y compartir.

 

De acuerdo con la segunda, la reforma del Estado es iniciativa y fruto de las luchas sociales. Las clases oprimidas, por su propio esfuerzo, ganan espacios de participación. Esto querría decir que se trata de un proceso de democratización en tanto los grupos que no gobiernan han ido conquistando posiciones de poder.

 

Ninguna de estas dos tesis podrían afirmarse objetivamente. Sin embargo, el discurso oficial se centra en la primera y el de la oposición en la segunda. La verdad podría estar más cerca en la suma de ambas.

 

 

Reforma del Estado en dos niveles

 

Independientemente del relato de la reforma, podemos definir dos niveles en los que se está realizando este proceso:

IDEAS:

Como reconstrucción de la concepción de la sociedad política

Como ideología guía de este proceso

 

HECHOS

Transformaciones del Estado en sus relaciones exteriores

Transformación del Estado en sus relaciones con la sociedad (este es el corazón de la reforma)

 

Causas

 

Existen nuevas y distintas circunstancias en el país y en el mundo. Las reglas del poder y las alianzas sociales tradicionales no pueden ser eternas. El Estado definido en el año de 1917 respondía a una sociedad rural y analfabeta, sin medios de comunicación, etc. Había abundantes recursos naturales para una población pequeña. La sociedad mexicana ha cambiado muchísimo, desde entonces el Estado ha tenido que irse adecuando a ella.

 

Un fenómeno central es el creciente pluralismo. Esto no puede significar enterrar a los actores e instituciones que han dominado de las últimas décadas. Perdura mucho de lo pasado en convivencia con lo nuevo. Puede señalarse el inicio de la reforma del Estado en la administración de Miguel de la Madrid, con el proceso de privatización de empresas en manos del Estado. Por otra parte, se incrementa la demanda de participación. Hay nuevos actores e irritación popular por el deterioro económico.

 

Explícitamente, la reforma del Estado fue una propuesta del salinismo, con su proyecto de modernización, y en esa administración se realizaron los primeros cambios estructurales, institucionales y jurídicos.

 

Puede también considerarse la reforma como respuesta a una serie de demandas y necesidades:

- Crear espacios políticos para los grupos no gobernantes (élite de no-gobierno), para encontrar un manejo más adecuado de las disputas por el poder.

 

- Tasa de crecimiento demográfico y crisis del modelo de desarrollo (la población crece a un ritmo mucho mayor a la capacidad del Estado para proporcionar servicios y seguridad social).

 

- Responder a retos de competitividad y presencia en los mercados internacionales ante los procesos de globalización.

 

 

Algunos rasgos distintivos del nuevo Estado

 

Economía

Rompimiento con el proyecto estatista y el crecimiento hacia adentro. Tránsito de una economía inestable, cerrada y protegida, con un vasto sector paraestatal, hacia la apertura interna y, sobre todo, al exterior con tratados de libre comercio con distintas regiones.

 

Política

Debilitamiento del hegemonismo del partido oficial y del Estado paternalista.

Desplazamiento de un grupo de políticos a círculos de espera o a puestos menores.

Escisión priísta y confluencias de la izquierda.

Elecciones competidas y mayor transparencia en los procesos.

 

Nuevos pactos sociales

Sustitución de modelos tradicionales de relaciones políticas y establecimiento de nuevas reglas. Redefinición de compromisos y de relaciones con la sociedad civil y con los partidos políticos, los cuales se han traducido en reformas jurídicas:

- Ejido

- Iglesia

- Procesos electorales

 

Pese a las acusaciones de "neoliberalismo", es un hecho que el mercado no resuelve todo ni actúa con plena libertad. Es el Estado quien sigue decidiendo. Encontramos así un Estado reducido en sus dimensiones; pero no marginado. Puede afirmarse que es más eficaz.

 

 

La Reforma del Estado como Programa de Gobierno

 

En su Primer informe de gobierno, el presidente Ernesto Zedillo convocó a la democratización integral de la Nación, a partir de la reforma del Estado. Su programa de Desarrollo Democrático contempla los siguientes temas centrales:

- fortalecer el equilibrio de poderes

- edificación de un nuevo federalismo

- normatividad electoral definitiva

Propuso comenzar por lograr acuerdos con las dirigencias de los partidos representados en el congreso para construir consensos más amplios. Señaló la necesidad de redistribuir la autoridad, las responsabilidades y los recursos del Gobierno Federal hacia los estados y municipios. En todo este proceso es de suma importancia el marco legal e institucional.

 

En su primer informe como titular de la SG, Emilio Chauyffet insistió en que este proceso ha sido propuesto por el presidente. Manifestó: "la reforma del Estado es el hilo conductor de la administración de Ernesto Zedillo