Esto no es; pero podría serlo

 

I. Esto no es poesía; pero podría serlo

escribir poesía

es fácil

primero

escriba frases cortas

o algunas palabras

(como estas)

así,

o así, así y así

alineadas a margen izquierdo

            o tabuladas

            de este modo

            o

              en

       e

                     s

                      c

a

  l

   e

     r

      i

       t

        a

también se vale centrado

(nótese)

se podría también a margen derecho

(pero creo que a nadie se le ocurre)

(no sé, porque casi no leo poesía)

lo que sí sé, es que

la puntuación no es importante (nótese)

ni las mAYÚSCULAS (Nótese)

el caso es que puede ser de cualquier tema

como el de cómo escribir poesía y qué es poesía

si tiene frases muy largas puede cortarlas para que

forme uno

y dos versos

de preferencia no sea tan obvio ni directo

no escriba arjonismos

evite metáforas simples

lo que funciona muy bien

son la imágenes como de portada de tabloide amarillista

ejemplo: la madre muerta, el hijo ahogado, la noche trémula

(no sé qué es “trémula”,

pero suena bien, porque me parece que provoca una imagenes)

o escriba incoherencias

o juegue con la tipografía

¡y diga que es experimental!, (wei)

puede ser descriptivo, ¡EMOTIVO! o pe-dan-te

puede causar un efecto óptico-cognitivo interrumpiendo

las

pa

la

bras

Y a pesar de todo esto

esto que aquí está escrito

no es poema, porque sólo

es poesía hasta que está publicado en un libro de poesía

o en una revista de poesía, o en la sección de poesía

entonces, sólo entonces, esto sería un poema

y yo sería un poeta

(y termino sin punto)

 

II. Esto no es arte, pero podría serlo

O sea, esto que está aquí escrito e impreso, no es arte. Para que lo fuese, tendría que escribirlo un artista. Y no lo soy. O tendría que mandarlo a imprimir un artista en su catálogo, y hasta donde sé, éste no es el caso. Esto mismo, o sea, exactamente esto mismo que está escrito aquí, impreso en esta página y encuadernado a esta revista, sería arte si además de que un artista le diera su firma pasara por un proceso de curaduría o museografía y se exhibiera en una galería o un museo de arte contemporáneo. Sólo así, en ese espacio y bajo esas condiciones, esta página o esta revista sería una obra artística o, como ahora se le dice, una pieza.

Análogamente, la mierda es sólo mierda mientras está en un retrete, una cañería, un jardín o cualquier otro lugar, pero es una obra de arte o materia para la creación artística cuando un artista le da su firma o la incorpora a su obra, y luego se cataloga, cura y exhibe de la manera protocolaria convencional. (Qué se haga un cóctel para que todos brinden por ese trozo de mierda alquimizado en arte y el genio del creador. Ojo: el que la defeca no es necesariamente el creador).

Si yo defeco en alguna sala de una galería o museo, solamente defeco; pero si lo hace un artista, entonces es un performance. O si lo hace en cualquier otro lugar previamente determinado como el espacio de su creación. De modo que toda mierda alojada en el intestino de un artista es, en potencia, una obra de arte o materia de creación artística, a voluntad suya de incluirla en un catálogo.

El arte no es subjetivo; es convencional (lo que convienen sus creadores, empresarios y críticos). El arte no es un concepto (ni en el caso de “arte conceptual”, especialmente en el caso del “arte conceptual”); es necesariamente el atributo de algo concreto (no hay arte sin obra artística o pieza catalogada —lo que no está catalogado, no es obra), como tampoco hay arte sin artista (sin empresarios, sin curadores y sin críticos), que es quien crea las obras. Por eso el arte no tiene que ver con categorías estéticas (belleza-fealdad), morales (bondad-maldad) o cognitivas (verdad-falsedad), sino con hacer (por eso es obra, el resultado de obrar), con ser (re-conocido), con re-presentar (un rol o papel) y con-vencer de que se es un artista (con la enorme ayuda de los empresarios, curadores y críticos). De modo que ser artista no tiene que ver con el concepto arte, sino con la convención de que es un creador, alguien que hace obras de arte. Por eso lo más importante del ser artista no está en las piezas que crea (que pueden ser trozos de mierda), sino en la creación de sí mismo como artista, en representar ese papel y lograr que así se le reconozca. Y lo más importante de una pieza no son sus atributos intrínsecos, morfología o simbolismo, sino el contexto en el que logre situarse; importancia reconocida y lograda generalmente de manera proporcional a la de su creador. El artista hace importante a la obra, no a la inversa. Por eso su valor comercial es relativo a la firma, no a la forma. La obra es pretexto y fetiche, un objeto relacionado con el prestigio de un artista, así como en esas subastas que se pagan miles y miles de dólares por cosas que pertenecieron a tal o cual celebridad, precio que no está relacionado con su valor de uso sino con el de ser piezas de colección.

Por eso esto, esto que está aquí escrito e impreso, no es arte, pero algo igual, en un contexto adecuado, podría serlo.