untitled


 

 

 

Soy totalmente golpeada

 

La campaña que más ha llamado la atención y más comentarios favorables ha tenido en años recientes, parece ser la de “El que golpea a una, nos golpea a todas”, que desde el 7 de noviembre el Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres) difunde por medio de televisoras, carteles, revistas, diarios y tarjetas telefónicas: una campaña visual cuya fuerza está sustentada en que sus protagonistas son mujeres reconocidas por su inteligencia y éxito profesional, líderes de opinión de un aura moral incuestionable.

 Si bien hubo algunas severas objeciones al nombramiento a Patricia Espinosa Torres como presidenta del Inmujeres —por haber encabezado a una asociación antagónica al movimiento feminista, así como por haber integrado al Instituto a dirigentes del panismo más conservador—, gracias a esta campaña su titularidad ha alcanzado una legitimidad y simpatía no imaginada durante varios años de gris gestión y tristes resultados en asuntos como el feminicidio en Ciudad Juárez.

 Por fin parece justificarse un presupuesto anual de 292 millones y medio a este organismo creado en la actual administración, el cual permite remunerar mensualmente a su presidenta con un total bruto de 215 mil pesitos (más otros 77 de ayuda para despensa) y al personal de otras 137 plazas de mando, incluidas las de cuatro directores generales y 16 de de área (¡veinte direcciones!), según se consigna en su sitio en internet (www.inmujeres.gob.mx). Y sobra para pagar campañas.

 Sorpresas te da la vida, pues nunca hubiera imaginado a Carmen Aristegui ni a Denise Dresser, especialmente a ellas, como actrices de una campaña para la que el Inmujeres contrató a la agencia de Ana María Olabuenaga, reconocida especialmente por ser la creativa para la cuenta de una tienda departamental del concepto “Soy totalmente Palacio” y quien anteriormente llevó, entre muchas otras, la de Vicky Form. Marcas anatemas en ámbitos feministas por ofender la dignidad de la mujer. Pero Ana María es ajena a militancias y destaca por su profesionalismo, por eso es la publicista más destacada en la historia de México con más de 350 premios nacionales y 50 internacionales: Usted es el cliente. ¿Quiere un símbolo sexual o una mujer maltratada? ¿Una compradora compulsiva o una comunicadora golpeada? ¿A favor o en contra? ¿Lolita Ayala de Televisa y Ana María Lomelí de TV Azteca? ¿Quién más? ¿Lucerito y Anette Michel?

 A pocos días de haber iniciado la campaña se anunciaron resultados muy favorables en cuanto al aumento en el número de llamadas que el Inmujeres recibe por maltrato y violencia física. ¿Y eso coadyuvará a su abatimiento, a sancionar a los victimarios y a la atención médica y legal a las víctimas? No obstante el éxito probado de Olabuenaga, cabe preguntar si tiene credibilidad una campaña en la que está claro que los rostros son maquillados y los gestos actuados, pues a los dos segundos de transmitido el anuncio (“spot”), cuando continúa el noticiero o el programa correspondiente, vemos a la comunicadora inmaculada y con una franca sonrisa. La que maquilla a una, no maquilla a todas, ni las maquilla todo el tiempo.

 ¿O acaso son ellas mismas y el círculo rojo del que forman parte quienes, sin haber constatado evaluaciones sobre su efectividad, han influido para que intelectuales y la clase política le reconozcan a la campaña todas las virtudes? No importa. Esta noble causa ha unido a extremos que parecían inconciliables delante de la pareja presidencial en la ceremonia oficial con motivo del Día Internacional de Eliminación de la Violencia contra la Mujer, durante la cual Martita tuvo un resbalón que estuvo a punto de causarle un hematoma real y, tal vez así, su incorporación a la campaña.

 No sé si Denise, Carmen y compañía irán al cielo, pero sé que una campaña las acerca más. Y como dice actualmente Vicky Form: “Si te sientes, eres”.