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El encanto
del consumo
George Ritzer, El encanto de
un mundo desencantado, Barcelona, Ariel, 2000

Los estudios del capitalismo, desde Marx,
abundan en cuanto a los medios de
producción. Tan interesante o importante como ellos, incluso más
actualmente, es el de los medios de consumo, es decir, los lugares o escenarios
donde se realiza el consumo de bienes y servicios. “La sociedad norteamericana
se caracteriza más por el consumo que por la producción”, debido a que “cada
vez más, la producción básica se está realizando en otras naciones,
especialmente en países en vías de desarrollo”, explica el sociólogo
norteamericano George Ritzer.
Autor también de La Mcdonalización de la sociedad, Ritzer se concentra en el estudio del capitalismo en cuanto
a los medios de consumo, por lo que El encanto de un mundo desencantado
constituye una obra de referencia importante para el análisis de los procesos y
métodos que de manera estratégica se emplean para propiciar o forzar el consumo. El libro de Ritzer puede, por derecho propio, inscribirse en una
bibliografía en la que se encuentren títulos como La sociedad del espectáculo, de Guy Debord, La cultura
del narcisismo, de Christopher Lasch, y Las contradicciones culturales del
capitalismo, de Daniel Bell.
Ritzer identifica
y explica cuáles son los nuevos
medios de consumo, principalmente los que llama “catedrales de consumo”, que
incluyen a los centros o plazas comerciales, los casinos, los cruceros y los
parques de diversión. A ellos hay que añadir las franquicias, las tiendas-club
de descuento, las supertiendas (superpapelerías
o superjugueterías, por ejemplo), las instalaciones
deportivas, las comunidades privadas de lujo, los museos y las “megaiglesias”, e incluso el propio hogar del consumidor por
medio de las ventas por catálogo, por Internet y el telemercadeo. Se trata, en
conjunto, de una Revolución en los medios
de consumo, como apunta el subtítulo del libro.
Con la expresión catedrales de consumo, Ritzer se refiere
a que los nuevos medios de consumo tienen cualidades que propician el encantamiento
cuasirreligioso de los consumidores. Piénsese por
ejemplo en Disneyworld, un “escenario controlado y
autosuficiente”, “estrictamente regulado” para limpiarse y repararse, para que
no haya “nada sórdido”, en el que todo está diseñado y organizado para
encantar. Y con megaiglesias
se refiere al factor entretenimiento que algunos pastores han introducido en
sus servicios religiosos.
Los enormes centros o plazas comerciales,
los malls,
son la mejor o más clara manifestación de lo que es una catedral de consumo,
porque satisfacen la necesidad de relacionarse con otras personas, como hacían
los centros religiosos de las viejas civilizaciones, pero en un entorno seguro,
a la vez que entretenido, porque los centros comerciales se han vuelto centros
de diversión, lugares diseñados “estética y científicamente” para atraer al
consumidor. Comprar, el ir de compras,
es una experiencia divertida; por ejemplo, comer en un restaurante temático es una
forma de entretenimiento, poco importa la comida, porque lo que se compra es la
experiencia, motivo por el cual a esta actividad se le ha llegado a denominar
como eatertainment.
La tesis de Ritzer
que da título al libro, supone que experimentamos un continuo proceso de
encantamiento y desencantamiento —o hastío—, respecto a las catedrales de
consumo, por lo que constantemente están renovándose, rediseñándose, añadiendo
cada vez más artilugios, haciéndose más espectaculares, exhibiendo nuevos y
atractivos productos que prometen al consumidor cumplir sus fantasías.
Decir que vivimos en una sociedad de consumo quiere decir no sólo
que todos somos consumidores, que “incluso quienes viven en la calle sobreviven
gracias a los desechos y a la caridad de esta cultura salvajemente consumista”,
sino que un creciente número de empleos está relacionados con ella, que la
sociedad ha pasado del ahorro a la deuda y que se dedica una importante
cantidad de tiempo a esta actividad. El modo de consumir ha cambiado, se
caracteriza por la interacción con las cosas más que con las personas, es
contemplativo.
Una amplia sección de notas bibliográficas
y hemerográficas son la referencia de numerosos datos
estadísticas y resultados de investigaciones, que constituyen el aparato
crítico de esta recomendable lectura.
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