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Teatro y revolución de Lucía Morett
Equivocados, quienes creyeron finalizado el socialismo
“A quienes, desde todos los rincones de esta Tierra, asumen un
compromiso con la cultura revolucionaria. A quienes no abandonan. A
quienes desde la cultura resisten la violencia capitalista”. A
ellos, entre muchos otros, Lucía Andrea Morett Álvarez les dedica su
tesis para obtener el título de Licenciada en Literatura Dramática y
Teatro en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad
Nacional Autónoma de México (UNAM), presentada este año en Ciudad
Universitaria, según consta en su carátula.
Con el título Colombia, una revolución para el teatro y un teatro
para la revolución, la tesis de 170 cuartillas se compone por
tres capítulos, que son: “Para entender la creación colectiva en
Colombia”, “El nuevo teatro en Colombia” y “Organización teatral y
lucha de los trabajadores del teatro”. Concluye, en primer lugar,
que el “teatro es un arma política muy poderosa” y que “la clase
dominante” se adueñó de éste en el país de su estudio para
“utilizarlo con fines de control para perpetuar el sistema”, pero
que desde la “trinchera” del teatro de creación colectiva,
“se critica el sistema social dominante” y “se testimonia la lucha
de clases y, en definitiva, se asume una postura revolucionaria”.
Enseguida hace notar que están equivocados quienes no creen en la
vigencia de este tipo de dramaturgia “y consideran que con la caída
del muro de Berlín y el derrumbe de la URSS se puso fin al
socialismo y, de paso, se eliminó de tajo una forma de pensamiento”,
pues el hecho es que “el teatro colombiano de creación colectiva se
mantiene hasta hoy”.
Contra las arremetidas de la burguesía, la emancipación teatral
Con la asesoría de Alberto Hijar, teórico marxista y crítico de arte
contemporáneo, la tesis cuenta con un vasto aparato crítico en el
que destaca toda la obra del dramaturgo colombiano Carlos José Reyes
Posadas y se encuentran referencias a fuentes radiofónicas como
“¡Las FARC hoy más que nunca!” y folletos como el que se titula:
“Nuestro teatro será más arte cuanto más revolucionario sea” (La
Habana, 1972), así como documentos de la autoría de las FARC-EP como
Esbozo histórico (México, 2007) y bibliografía de Ediciones
Clandestino. Con esta base teórica emplea conceptos como “teatro
agitacional”, “teatro revolucionario” y “teatro comprometido con el
pueblo” para explicar la oposición del teatro de creación
colectiva a las “arremetidas de la burguesía” en su contra. El
planteamiento teórico general es que el teatro “sirve como una
herramienta más en los procesos revolucionarios en América Latina”.
Egresada de la generación 2000-2007, Morett Álvarez expresa que el
interés de su tesis “es el papel que han jugado las diversas
actividades teatrales en manos de los oprimidos en la lucha por su
emancipación”. Así, en el primer capítulo define al teatro de
creación colectiva como “una propuesta estética
latinoamericana”, un tipo de teatro “comprometido con su historia y
su gente, con su pasado y la construcción de un mejor futuro”, que
“ha sido marginado, incluso desde la academia”. Surgió a finales de
la década de los sesenta y tiene su origen en “la experiencia del
triunfo de la Revolución Cubana y su impacto en materia cultural”.
Asimismo, aborda “temáticas revolucionarias” y en cuanto a su método
se caracteriza por “tomar los medios de producción teatral para
hacer un teatro propio al servicio de los intereses de la clase
trabajadora”.
El desarrollo de la cultura y el arte entre las FARC
El Teatro de la Candelaria y el Teatro Experimental de Cali son dos
de los casos pertinentes en Colombia para el estudio del teatro de
creación colectiva. El otro es el de las FARC, porque “amplios
sectores populares” forman parte de ellas. Así, la tesista justifica
que “para adquirir información sobre una práctica cultural viva [el
teatro], que incide en el presente en las transformaciones
históricas es necesario acudir allá donde el fenómeno se produce”. Y
puesto que “no existe un trabajo de investigación teatral” de las
FARC “eso ha significado una importante dificultad para quien
escribe esta tesis, pues sólo con el contacto directo mediante el
trabajo de campo podría tenerse la información para elaborar un
estudio consistente sobre el teatro en las FARC”.
Buscada por la Interpol y acusada de crimen organizado y terrorismo
por el juzgado 32 penal de Bogotá, Colombia, Lucía Morett permite
conocer parte de su metodología y técnicas para recabar información,
de manera consistente con su justificación para el trabajo de campo,
cuando relata que estando en Quito con sus compañeros mexicanos, fue
invitada —sin decir por quién—, “a conocer un campamento de las
FARC”, lo que le pareció “una oportunidad irrepetible”.
Desafortunadamente para los fines de la investigación, no pudo
entrevistar a nadie ahí ni ver alguna obra de teatro, porque “apenas
unas horas después de haber llegado al campamento, fuimos víctimas
de un bombardeo”, con lo que “la posibilidad de la investigación se
cortó”. Fue hasta después de esta experiencia, ya estando en “tierra
de Sandino”, cuando hizo sus entrevistas por correo electrónico.
Allá también recibió el material bibliográfico que sus camaradas se
dieron a la tarea de conseguir y enviarle desde México.
A consecuencia del bombardeo, en referencia al teatro en las FARC,
Lucía sólo pudo confirmar que el teatro, como práctica cultural,
“está presente en todos los espacios de la Tierra poblados por seres
humanos”. Según su experiencia y las entrevistas que sostuvo, en sus
campamentos “se promueve el desarrollo de la cultura y el arte en
aquellos espacios y tiempos que la agitada vida guerrillera deja
libres”, entre los que cuenta como “expresiones estéticas” las de
narradores y artistas plásticos que participan en la guerrilla.
En el tercer capítulo, Morett plantea que el teatro en Colombia ha
sido y es actualmente “de izquierda”. En él están presentes los
temas de la violencia y la resistencia. Continúa con el relato de
numerosos actos de censura y represión contra los grupos o compañías
teatrales. Destaca el caso del Teatro Experimental de Cali, que
tiene una metodología marxista en la que todos los actores y
actrices son “conocedores de su realidad”, que no es sólo
contestatario, sino que tiene “compromisos políticos serios”
Compromiso académico cumplido, la lucha sigue
Sin haber hecho Morett su examen profesional ni tener fecha para
ello, el título de la tesis fue registrado en julio de este año en
la Coordinación de Literatura Dramática y Teatro de la Facultad de
Filosofía y Letras. Entrevistado al respecto, el titular de la
coordinación, el maestro Tibor Bak-Geler Geler, considera que desde
una perspectiva netamente académica o científica tiene fundamento
una tesis con este título en tanto trata de algo que no se conoce.
El 2 de octubre el Dr. José Narro Robles refirió que la joven actriz
“está por concluir un ciclo y continuar sus estudios”, y los
resultados están a la vista. La tesis está clasificada por la
Dirección General de Bibliotecas de la máxima casa de estudios con
el código 001-01029-M3-2009. El documento en formato pdf fue creado
el 6 de agosto de este año, durante el periodo interanual previo al
ciclo escolar actual, y puede ser leído e impreso en la Sala de
Consulta de la Planta Principal de la Biblioteca Nacional en Ciudad
Universitaria.
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